lunes, 22 de junio de 2009

Aquí

Han pasado unos meses desde la última entrada. Y, mientras escucho un poco de Country -más tranquilo que otra cosa, no son horas de andar esquivando al sueño- hago memoria de todo lo que ha ocurrido hasta ahora.

He pasado unos meses bastante (MUY) jodido en el trabajo. Por momentos me he planteado la posibilidad de forzar mi despido. Uno se llega a cansar cuando le exigen más de lo que le dicen que recibirá por ello. De esta manera, desde Enero y hasta mediados de Mayo, mi ritmo de trabajo se ha elevado de forma exponencial y proporcional a la presión que he ido recibiendo. Sólo en Abril he hecho cincuenta y ocho (58) horas extra -seis de ellas un sábado-, de las cuáles he recibido cero detalles de gratitud, cero felicitaciones, cero euros y cero minutos de compensación.

Tras un par de quejas, a mediados de Mayo decidieron sacarme del proyecto porque empezaba a resultar molesto. Retrasaron mi partida una semana -para darme tiempo a finiquitar un par de temas en mis tareas-, en la que coincidió la marcha de mi abuelo a un mundo mejor. Y el día 25 de Mayo me metieron en un avión y me mandaron a Barcelona a recibir formación para otro proyecto.

Allí me pasé dos semanas en hotel de cuatro estrellas, viendo un poquillo Barcelona, visitando el Salón del Cómic. Ya sabes... lo típico que solemos hacer cuando vamos a Barcelona. Ahora, casi a final de mes -y deseando que llegue el día de cobrar- se acercan las vacaciones, el horario de verano y un proyecto muy bonito. Esperemos que todo esto vaya a mejor a partir de ahora.



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